Que irónico, con 33 años y aún con la duda de si uno es o no maduro para ciertas cosas. Imagino y supongo que depene de todo, de para lo que sea, de los motivos que te hacen llegar a psar ciertas situaciones, etc...
El caso es que me siento cada día mejor; no diré que todo es color de rosa, eso es imposible porque siempre aparece algún motivo, algún detalle (canción, situación, comentario...) que te hace pensar, recordar tantas cosas vividas y que bueno, siempre duele porque ves que ya no lo tienes, y no solo es que no lo tengas ni lo vivas, sino que también sabes con certeza que jamás volverá a repetirse. Y entonces es cuando hay que demostrar esa madurez adquirida después de tanto sufrir, de tantas cosas que hicieron que tocara fondo y que de una vez me planteara impulsarme hacia arriba, hacia dónde toda persona merece estar: ser feliz con lo que se tiene, apovechar cada minuto, cada momento de ésta vida y evitar que todas esas cosas que realmente son mínimas, te afecten o menos posible. Hay que seguir el camino de cada uno, y lamentablemente, hace tiempo que el mío se separó del suyo.
Hace algo más de un mes que no maro su número, ni para llamadas, ni toques ni mensajes.
Me he cruzado con ella, inevitablemente, varias veces. El problema viene cuando ella lo toma cómo algo normal. Yo no puedo, no quiero verla, y por eso casi no puedo ni mirarla a la cara. No puedo verla porque miles de recuerdos vienen a mi mente. Y no puedo olvidrlos, solo aparcarlos en un ladito de mi corazón para que esté ahí de por vida.
Cuando se está enamorado de ésta forma, el dolor por ciertas cosas se multiplica por millones.
Ella está rehaciendo su vida, la última vez que hablamos sabía que estaría en los brazos de otro, que aquellos besos que me regalaba ya no serían para mí, y eso me mataba por dentro. Por eso mismo tengo que dejar de pensar en ella: me duele saber que está dándo su amor a otra persona que no soy yo. Y la respeto, por eso mismo la necesito lejos de mí, porque aparte de evitar que yo lo pase mal, volver a dar un paso atrás en mi ascendente recuperación de autoestima, no quiero ser motivo para que ella me eche en cara alguna vez que no es feliz por mi culpa.
Si lo que necesita es otra vida, otra persona, para qué la quiero a mi lado? Para sufrir?
No, no puede ser. Dejaré que siga pasando el tiempo, que se sigan curando las cicatrices tan marcadas que me ha dejado, tantísimo dolor y sufrimiento que me ha ocasionado sin ella saberlo y... bueno, seguir aprendiendo de todo ésto. Aprender a vivir mi vida, tal cual es ahora.
Es momento de dar otro paso. Si sigue apareciendo cuando quiere en mi vida tendré que romper mi promesa de no hablar con ella, de no llamarla y decirle que no la necesito, que por favor me respete como yo a ella y se aleje de mí.
Ahora no quiero pensar. Sólo quiero VIVIR.